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18 octubre 2013
24 noviembre 2012
Lección de economía: "Se veía venir..."
"No hay bien que siempre dure,
de lo malo a lo bueno se va bien,
pero de lo bueno a lo malo que mal se va a ir
y eso es lo que va a venir".
Valdegeña, Soria - año 2007 D.C.
22 abril 2012
La economía del bien común
Teoría del bien:
"El bien es aquello que no queremos perder"
Joaquín Lorente.
03 julio 2011
Simulación de préstamos con cuota creciente en progresión aritmética
Frente a los métodos habituales de amortización de préstamos (francés, americano, alemán), en ocasiones puede ser interesante establecer un sistema de cuota creciente en progresión aritmética, donde cada cuota es igual a la anterior más un cantidad fija determinada. El objetivo es obtener un calendario de pagos más adecuado a la capacidad de pago del prestatario.
La simulación de la tabla de amortización se puede realizar con Excel calculando los intereses de cada periodo en función del tipo interés y el saldo al inicio del mismo, y la amortización como la diferencia entre la cuota o pago total, menos los intereses correspondientes. La peculiaridad en este método es que cada cuota depende de la anterior en la suma de una cantidad fija, por lo que habrá que buscar la primera cuota que haga cero el saldo final en el último periodo. Esto se consigue con la herramienta Excel: Buscar objetivo, mediante los siguientes pasos:
- Introducir los datos del préstamo: importe, tipo de interés, plazo
- Introducir en la celda H6, el importe en que debe incrementarse cada cuota a partir de la primera.
- Ejecutar Herramientas / Buscar Objetivo
- Definir la celda: introducir la columna H, y la fila correspondiente al último periodo de amortización.
- Con el valor: introducir 0
- Para cambiar la celda: $G$10
- Aceptar
Si todo está correcto, Excel calculará el cuadro que cumple las condiciones fijadas. No obstante, puede ocurrir que si indicamos en la celda H6 un importe (de incremento) demasiado alto aparecerán cantidades negativas en la amortización y/o cuota. En este caso habrá que introducir en dicha celda una cantidad menor y calcular de nuevo.
De forma similar se pueden confeccionar aplicaciones para préstamos en: progresión geométrica, cuotas decrecientes, interés anticipado, etc. Alguna serán objeto de próximas publicaciones.
18 abril 2011
Quiebra moral de la economía de mercado
Uno. Los argumentos económicos son insuficientes para comprender las causas profundas del desastre que estamos viviendo. No solo ha habido "fallos" de la regulación financiera y "errores" de política, como dicen los economistas. Hay algo más intrigante: una quiebra moral del nuevo capitalismo que emergió en los años ochenta del siglo pasado.
Si no se toma en consideración esa quiebra moral es imposible comprender la crisis financiera de 2008. Y, lo que es más importante, tampoco se ven algunos de los destrozos que deja: la deslegitimación social de la economía de mercado; una deslegitimación que abarca a las políticas que están haciendo los Gobiernos.
Es descorazonador ver cómo se utiliza el argumento del too big to fail [demasiado grande para caer] con el fin de justificar el rescate público de los bancos y el mantenimiento del empleo y sueldo a los banqueros, haciendo pagar al resto la factura con sus impuestos y recortes de gastos sociales. Esa "medicina", además de culpabilizar a las víctimas, aumentará la desigualdad.
El riesgo es, entonces, el desprestigio de la política democrática y la aparición de problemas serios de gobernabilidad de nuestras sociedades.
Dos. Para comprender las raíces de esa quiebra moral, es necesario cruzar las fronteras del análisis económico y adentrarse en otras disciplinas que captan mejor los fundamentos éticos de la economía, basados en valores como la confianza, la equidad, la justicia o la buena fe en las relaciones económicas; y las consecuencias negativas de la desigualdad, el fraude, el expolio o la corrupción.
Esa convicción me ha llevado a coordinar un ensayo colectivo que en su propio título expresa esa necesidad: La crisis de 2008. De la economía a la política y más allá, editado en la colección Mediterráneo Económico de Fundación Cajamar (www.mediterraneoeconomico.com). Junto a la opinión de economistas, incluye la de filósofos, sociólogos, historiadores, periodistas, ensayistas y novelistas. Aunque sus miradas son diferentes, la polifonía de voces no desentona. Al contrario, ofrece una visión más comprensiva, en la que las voces de los economistas se ven complementadas por la de otros pensadores y científicos sociales.
Tres. Los economistas ofrecen cuatro tipos de explicaciones, no excluyentes entre sí, que descansan sobre la idea de "fallos", "errores" y "desequilibrios".
La primera, atribuye la burbuja de crédito y la asunción de riesgos a los "fallos" de la desregulación financiera que propició la desaparición del viejo modelo de banca prudente y aburrida, que mantenía el riesgo en su propio balance, y fomentó nuevas prácticas ("innovación financiera") que llevaron a la toma de riesgos excesivos para esparcirlos por todo el globo.
La segunda, se centra en los "errores" de una prolongada política de bajos tipos de interés practicadas en Estados Unidos (para evitar la recesión posterior a la explosión de la burbuja punto.com a inicios del 2000), y en Europa (para intentar sacar a Alemania de su anorexia posintegración).
La tercera se fija en los "desequilibrios globales", que hicieron que algunos grandes exportadores de manufacturas, como China y Alemania, en vez de consumir esos ingresos crearan grandes masas de ahorro (global savings glut) que financiaron la burbuja de crédito en EE UU y en la periferia europea.
Una cuarta explicación vincula la burbuja de crédito y la burbuja inmobiliaria con la desigualdad. Incapaces de hacerle frente mediante políticas redistributivas, los Gobiernos habrían utilizado el crédito barato y las políticas de desgravación a la vivienda para compensar la caída de ingresos de las clases medias y trabajadoras. El hecho de que la burbuja inmobiliaria haya sido más intensa en los países del Atlántico Norte, como España, parece apoyar esa hipótesis.
Cuatro. Los no economistas dirigen la mirada hacia otro lugar. Buscan las raíces de la crisis en una "quiebra moral" de la economía que se habría producido en los años noventa.
Estamos ante un fenómeno intrigante. Algo sucedió en los ochenta que invirtió la tendencia a la reducción de la desigualdad desde la II Guerra Mundial. A partir de los ochenta la distribución de la renta se hizo más desigual. Los ricos, especialmente en el sector financiero, se han hecho cada vez más ricos.
Las causas no están claras. Coincidió con cambios de diverso tipo: tecnológicos (las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones), económicos (la globalización), políticos (caída del muro de Berlín) e ideológicos (aparición de la ideología del mercado libre de trabas). Pero parecen haber tenido más influencia las políticas desreguladoras y la debilitación de instituciones que ejercían un cierto control social, como los sindicatos y los medios de comunicación.
La caída del muro de Berlín y del socialismo jugó un papel decisivo. Paradójicamente, no solo dejó huérfano de fundamento ético al socialismo, sino también al capitalismo. La vieja ideología calvinista, basada en la ética del esfuerzo y la responsabilidad individual, dejó paso a una nueva ideología donde la retórica de las "leyes impersonales del libre mercado" impediría juzgar la conducta de los actores desde una perspectiva moral. Es decir, la lógica del mercado haría desaparecer el libre albedrío y, por tanto, la responsabilidad individual. La economía quedaría así liberada de fundamentos éticos.
Esta falacia dio carta de naturaleza al "nuevo héroe" del capitalismo. Un personaje amoral, desacomplejado, libre de cualquier tipo de cortapisas, que lo quiere todo y ahora, que busca maximizar el valor de la acción y su rentabilidad inmediata, y no a la creación de valor económico a largo plazo. Además, se beneficia del paraguas del llamado "riesgo moral": sabe que las consecuencias negativas de sus acciones no las pagará él, sino la sociedad que vendrá a su rescate.
Los economistas han tenido un papel importante en esa quiebra ética. Aunque saben poco de cómo funciona el mundo real, practican una economía arrogante, basada en supuestos idealizados del comportamiento económico, que han utilizado para apoyar políticas de libre mercado. Solo una economía humilde, que reconozca que sabe poco sobre los mercados financieros, será fuente de progreso y estabilidad.
Cinco. Si es cierta esta quiebra moral de la economía, la pretensión bienintencionada de que corrigiendo los "fallos" de la regulación financiera será suficiente para acabar con las conductas amorales y meter al genio de la inestabilidad financiera dentro de la botella es un wishful thinking, una ilusión interesada.
La evidencia de que es una falsa solución está en la rápida reaparición de las mismas conductas de riesgo y sobresueldos protagonizadas por los responsables de las agencias de rating y de las instituciones financieras que causaron el desastre y fueron rescatadas con dinero público. Causa sonrojo ver la desfachatez con que vuelven a practicar las mismas conductas. No es que sean inmorales, son amorales. Practican un "fraude inocente".
Una salida estable y duradera a la crisis requiere una refundación moral del capitalismo. No creo que necesitemos otro capitalismo, pero sí necesitamos salvar al capitalismo de estos capitalistas. El problema es que la política ha perdido autonomía y capacidad para hacerlo. Causa desazón ver la confesión de impotencia de David Cameron en el Parlamento británico al señalar que su Gobierno no puede hacer nada para frenar esas conductas.
Pero si la política no recobra su autonomía frente a los mercados financieros, y la sociedad no es capaz de manifestar su indignación ante estas conductas, no habrá límites eficaces a la economía especulativa, a la volatilidad financiera y a la desigualdad.
De ser así, el mayor riesgo de la próxima década será la creciente ingobernabilidad de nuestras sociedades democráticas. Algunas señales apuntan ya en esa dirección.
Autor: Antón Costas (Catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona)
Fuente: www.elpais.com
29 marzo 2011
Webs de finanzas españolas más visitadas según Alexa
Nº | Web | Empresa propietaria | Puesto |
1. | Ecoprensa S.A. | 105 | |
2. | Unidad Editorial Internet S.L. | 109 | |
3. | Telefónica de España S.A.U. | 183 | |
4. | Titania Compañia Editorial S.L. | 207 | |
5. | Grupo PRISA | 248 | |
6. | Intereconomía Corp., S.A. | 298 | |
7. | Rankia S.L | 400 | |
8. | Grupo Vocento | 644 | |
9. | Netknow S.L | 688 | |
10. | Web Financial Group, S.L. | 836 |
Fuente: Rankia.com, a partir de datos de Alexa.com, 25 de noviembre de 2010.
16 enero 2011
Guía práctica para entender la crisis de deuda
Los gobiernos y, principalmente, el sector privado, están condenados a pagar precios elevados para cubrir sus necesidades de financiación.
1. ¿Cómo afecta al pequeño inversor una posible burbuja de deuda?
Puede percibirse que hay burbuja por las elevadas rentabilidades que han alcanzado algunos bonos, pero sólo es un reflejo de la percepción del riesgo. El temor desatado dispara la rentabilidad de los bonos, con lo que los precios caen. En cuanto al hecho de que haya una avalancha de emisiones por parte de los gobiernos, el efecto para el inversor es que tiene más alternativas de inversión con distinta rentabilidad y riesgo para elegir.
08 diciembre 2010
Caramba, qué reparto
Rafael Úbeda
Jonathan Coe, en ¡Menudo reparto!, retrataba así el thatcherismo por boca de un ficticio miembro del gobierno: "Es bastante simple, el truco es no parar de hacer cosas indignantes. No tiene sentido conseguir aprobar una ley escandalosa y dar tiempo a todos para que se sulfuren. Hay que entrar allí directamente y rematarla con algo aún peor, antes de que la gente haya podido averiguar con que los has golpeado". ¡Menudo reparto!, publicada en 1991, fue considerada una gran sátira, pero uno tiene la impresión de que los socialistas españoles, fieles a su altura intelectual, se lo han tomado en serio como un compendio de virtudes que debe atesorar un político.
Antes de que los ciudadanos tengan tiempo de indignarse con las ayudas a la banca, se anuncia la congelación del sueldo de los funcionarios. Mientras estos digieren la noticia, se hace pública la próxima reforma de las pensiones. Cuando aún no hemos dejado de temblar por nuestro futuro, se elimina la ayuda de 426 euros a los parados de larga duración. A continuación se envían más tropas a Afganistán –no todo han de ser temas económicos, que al final también se agotan– y se sigue huyendo adelante anunciando la reforma de los convenios colectivos y del paro, privatizando Aena y loterías, lanzando globos–sonda del copago sanitario... Todo es válido, absolutamente todo, para anestesiar –un golpe de mazo en la cabeza es una forma primitiva pero efectiva de anestesia– a los ciudadanos. Cosa fácil, porque como continúa el político ficticio Coe, "lo que pasa con la conciencia de los ciudadanos es que realmente no tiene más capacidad que... un ordenador de los antiguos. Solo puede retener dos o tres cosas a la vez".
Thatcher era una aprendiz. Los laboristas que la sucedieron crearon la estafa llamada Tercera Vía para disimular su traición a los ciudadanos. Pero el socialismo español los ha superado inventando la Cuarta Vía, también llamada Vía Libre o Vía Muerta, según se tenga en cuenta el punto de vista de los especuladores o el lugar donde acabará el PSOE.
Antes de que los ciudadanos tengan tiempo de indignarse con las ayudas a la banca, se anuncia la congelación del sueldo de los funcionarios. Mientras estos digieren la noticia, se hace pública la próxima reforma de las pensiones. Cuando aún no hemos dejado de temblar por nuestro futuro, se elimina la ayuda de 426 euros a los parados de larga duración. A continuación se envían más tropas a Afganistán –no todo han de ser temas económicos, que al final también se agotan– y se sigue huyendo adelante anunciando la reforma de los convenios colectivos y del paro, privatizando Aena y loterías, lanzando globos–sonda del copago sanitario... Todo es válido, absolutamente todo, para anestesiar –un golpe de mazo en la cabeza es una forma primitiva pero efectiva de anestesia– a los ciudadanos. Cosa fácil, porque como continúa el político ficticio Coe, "lo que pasa con la conciencia de los ciudadanos es que realmente no tiene más capacidad que... un ordenador de los antiguos. Solo puede retener dos o tres cosas a la vez".
Thatcher era una aprendiz. Los laboristas que la sucedieron crearon la estafa llamada Tercera Vía para disimular su traición a los ciudadanos. Pero el socialismo español los ha superado inventando la Cuarta Vía, también llamada Vía Libre o Vía Muerta, según se tenga en cuenta el punto de vista de los especuladores o el lugar donde acabará el PSOE.
Albert Soler. Publicado en Faro de Vigo, 07/12/2010
Riesgo país: Explicación
Se llama prima de riesgo de España a la diferencia entre la rentabilidad del bono alemán a 10 años (por ej. 2,80%) y la del bono español a 10 años (por ej. 5,10%). En este caso, la prima de riesgo o diferencia entre uno y otro es de un 2,3%, que en el argot se conoce como 230 puntos básicos.
Si los inversores piden más rentabilidad por prestar al Gobierno español, quiere decir que perciben más riesgo: se fían menos o tienen más dudas. En este sentido, se dice que la prima de riesgo es un indicador del riesgo país. Habitualmente, estos dos términos se usan indistintamente.
En bonos (cuyos pagos, o cupones, están predefinidos) la única manera de obtener una mayor rentabilidad es pagar menos al comprar. Por eso, si el tipo de interés de un bono sube, su precio baja. La prima de riesgo se fija a diario, cada minuto, en el mercado secundario de deuda pública. En él, las instituciones financieras, venden y compran bonos.
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